| Reportaje: LAS MATANZAS |
Desde tiempos inmemoriales,
ya perdidos en la oscuridad en Mallorca se ha conocido la tradición de
las matanzas del cerdo. Desde finales del otoño a principios de invierno
no había casa que no realizara la matanza de uno o dos cerdos. Las del
segundo la denominaban "matançó", y no era cualquiera
que pudiese llegar. Es bien sabido que del cerdo se aprovecha todo, no en vano
es la figura emblemática de las huchas de los niños.
Con las matanzas se conseguía
abastecer las necesidades de carne para todo el año. Una buena despensa
era siempre presente en casa rural de payés, envidia de los ciudadanos.
Carne, sangre, fritura, manteca. Las sobrasadas, butifarrones, camaiots y butifarras
eran la mayoría de embutidos. Los huesos, lomos y las costillas una vez
saladas eran guardaban en tinajas, llamadas "alfàbies" y constituían
la mayoría de las reservas alimenticias de la familia mallorquina para
todo el año.
Las matanzas representan
un agradable día festivo en compañía de parientes y amigos,
no exento de mucho trabajo, pero éste compensado con un buen almuerzo
de frito mallorquín y una cena de arroz de matanzas y carne frita, además
de tanto en cuando un trago de hierbas dulces o secas. Sin abusar, las herramientas
cortantes requieren la cabeza clara.
Son costumbres tradicionales
que se van perdiendo.
El cada día mayor
poder económico adquisitivo elimina necesidades. Resulta más cómodo
ir al supermercado de la esquina, pero...... ¿Quién
conocerá el sabor de una buena sobrasada casera? y poder relamerse los
dedos de gusto.
Vivamos largo tiempo y cosas veremos.

|
|